miércoles, 14 de marzo de 2012

JUBILADOS

La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy jubilado…
Pues bien, por ejemplo, el otro día fui al centro y entré en Correos a recoger un paquete que me había llegado; no tardé en la gestión ni cinco minutos…
Cuando salí, un agente de Tráfico estaba rellenando una multa por infracción en estacionamiento prohibido. Rápidamente me acerqué a él y le dije: – ¡Pero hombre, no he tardado ni cinco minutos!…Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con los jubilados…

Me ignoró olímpicamente y continuó rellenando la infracción. La verdad es que me alteré un poco y le dije que no tenía vergüenza…Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no tenia la ITV al día… Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con un mamón, que cómo le habían dejado entrar en Tráfico…etc…
Él acabó con la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera: No me achiqué y estuve así durante unos 20 minutos llamándole de todo, desde chorizo, mangante. . . hasta Hij* de P*ta… Él, a cada insulto, respondía con una nueva infracción. A cada infracción que llenaba, se le dibujaba una sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza…
Después de la enésima infracción… le dije: – Bueno, le tengo que dejar, porque… ¡Ah, ahí viene mi autobús!
Desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco…
Alvaro Becerra

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